Entrevista a Kilian Riedhof, director de Vivir sin parar

Entrevista a Kilian Riedhof¿Cómo surgió la idea para VIVIR SIN PARAR?

Hace muchos años leí en la prensa una noticia sobre un hombre mayor con carácter depresivo. A este hombre su mujer le puso las pilas diciéndole ¡o corres o te abandono! Y el hombre corrió realmente una maratón. Es verdad, que durante el proceso de desarrollo del guión hemos cambiado la historia mucho y le hemos dado otro empaque, pero la cuestión fundamental, que surgía desde el inicio se ha mantenido. ¿Cómo manejo el hecho de que las cosas pasan y llego al final? ¿Me abandono y capitulo o lucho por mí y por mi dignidad? Para mí se trata de un tema muy sentimental. No sólo desde el momento en el que uno envejece, sino mucho antes, en muchas situaciones de la vida.

¿Por qué han tardado tanto desde el guión hasta la producción?

Las cosas que no se han superado interiormente, no se pueden escribir hasta el final. VIVIR SIN PARAR fue para mí y para mi coguionista Marc Blöbaum un acto de fuerza interior. Eso requiere su tiempo – algunas veces, incluso, 11 años. Hubo muchos momentos en los que quería enterrar la historia, porque ya no sabía cómo seguir. Pero entonces empezaron a hablarme los personajes de la película y me convencieron: Espera hombre, no nos puedes dejar en el olvido. ¿Qué va a ser de nosotros? Así que me pasó como a Paul. No hay que rendirse jamás. Hay que seguir. Siempre hay que seguir. Y al final consigues vencer.

En VIVIR SIN PARAR se vuelve a ver, por fin, otra vez a Dieter Hallervorden en un gran papel protagonista. ¿Habían previsto este papel desde el principio para él?

Cuando empezamos en 2001 con el desarrollo del proyecto, Dieter era todavía demasiado joven para el papel. Pero hace cinco o seis años, ya alcanzó la edad adecuada. Nos encantaba la idea del cómico Dieter Hallervorden en un papel serio. Eso encajaba perfectamente con el personaje de Paul, que – a pesar de todo su espíritu deportivo – dejaba vislumbrar una travesura casi infantil y anárquica. Además, Dieter Hallervorden es una leyenda de la industria del entretenimiento en Alemania, al igual que Paul Averhoff es una leyenda del deporte. Esta mezcla tiene una magia muy especial. Eso lo vimos cuando rodábamos durante la maratón de Berlín y las personas reconocían a Dieter. Ahí se percibía mucho cariño.

¿Entonces no eran extras, no fue una puesta en escena?     

No. En ese día de rodaje se mezclaron maravillosamente la realidad y la ficción. Un héroe popular interpreta a otro héroe popular. Los aplausos, las miradas admiradas eran para Dieter, pero también para Paul. Esa es una de las muchas cualidades de Dieter Hallervorden, junto a sus cualidades interpretativas. Sigue teniendo un magnetismo hacia el público. Tiene un aura de estrella y sólo con su personalidad atrae a la gente. No hay muchos actores así en Alemania.

Entrevista a Kilian Riedhof¿Cómo fue la colaboración con Dieter Hallervorden? ¿Ha improvisado alguna vez e introducido sus propias ideas? ¿O siguió estrictamente el guión?

Ha seguido estrictamente el texto, porque el guión le gustó mucho. Él ha hecho eso que distingue a los buenos actores, encontrar e inventar espacios interiores en el material para dar a Paul una vida real. Para el equipo fue una experiencia emocionante ver con qué radicalidad lo hacía, de todo corazón, sin ningún tipo de freno. Con VIVIR SIN PARAR, Dieter Hallervorden se liberará definitivamente de su imagen de ‘Didi’. Sus fans se alegrarán de volver a verle y sus detractores (los pocos que tiene) estarán muy sorprendidos.

VIVIR SIN PARAR recuerda en parte al clásico “Alguien voló sobre el nido del cuco” ¿Es intencionado?

Seguramente hubo algunas referencias cinematográficas como la película que mencionas o incluso “Cadena Perpetua”. Pero a diferencia de los clásicos del género aquí no se trata de represión. Las personas mayores se enfrentan actualmente más a la indiferencia y a la falta de empatía. La residencia es para mí un planeta lejano y solitario en el que las personas viven sin perspectiva. Hasta que llega Paul y les da la vida con su espíritu de luchador implacable.

VIVIR SIN PARAR se diferencia tanto en el contenido como en los aspectos formales de su última película “Homevideo”. ¿En qué se centró la puesta en escena?

Para mí, VIVIR SIN PARAR es una obra sobre héroes. Paul Averhoff es un mito. Y nuestra película habla del retorno, del regreso de este mito. Desde el abandono de la residencia, Paul corre hacia el centro del mundo y le devuelve lo que había perdido: la fe en que nada, ni siquiera la muerte, puede acabar contigo. Esa es la fuerza de este material. Eso es lo que lo convierte en una historia cinematográfica clásica.